7 February 2012

Estudio del carácter en una carta astral

carta astral

Obervando las estrellas

Para estudiar el carácter de una persona o sus tendencias sicológicas resulta conveniente seguir el siguiente procedimiento. He de recordar que la información se basa en la astrología tradicional. Es la que considero que funciona y nos otorga una sólida base de conocimiento:

Las pautas a seguir serían las siguientes:

En primer lugar hay observar el reparto de los planetas en el tema en signos positivos y negativos, luego en signos cardinales, fijos y mutables, y finalmente en signos de fuego, tierra, aire y agua. Hay que observar en qué tipo de signos se sitúan la mayoría de los planetas. Esta observación permite formarse una primera opinión.

En segundo lugar hay que observar la posición en el tema de los planetas y signos importantes o significadores del carácter, que son:

Sol – luna – ascendente – regente – mercurio.

Debemos tener en cuenta que en el tema de un hombre la influencia del Sol es la que domina, mientras que en un tema femenino es la de la Luna.

El papel que juega cada uno de los significadores del carácter ha sido establecido del siguiente modo:

EL SOL: rige el espíritu, la voluntad, la individualidad. Las fuerzas potenciales; las cualidades y posibilidades latentes que son el fruto de la evolución. La ética. El “Yo” superior.

LA LUNA: rige la personalidad, las tendencias personales, la emotividad y la subjetividad. El “Yo” inferior.

EL ASCENDENTE, EL REGENTE, LOS PLANETAS EN CASA I: rigen las disposiciones hereditarias; el temperamento, los instintos. La apariencia física. La exterioridad.

MERCURIO: rige la mente, el intelecto, la forma de expresarse, el contacto con el entorno. El raciocinio (examinar también sobre este tema la Casa III. Para la mente abstracta mirar también Urano y la Casa IX). Para el intelecto en general: los signos de aire.

Observar todos los planetas en general, teniendo en cuenta su influencia sintética que es la siguiente:

Sol: voluntad

Luna: imaginación, memoria

Mercurio: inteligencia

Luna y Venus: sentimentalidad

Marte: actividad, energía

Júpiter: expansión, ideal

Saturno: estabilidad, seriedad

Urano: originalidad

Neptuno: inspiración o espiritualidad.

Hay que tener en cuenta el dominante, la fuerza y la elevación de los planetas, los que ocupan los ángulos del tema así como las conjunciones múltiples (stellium).

La importancia de Mercurio en el análisis del carácter al interpretar una carta astral

Mercurio

Mercurio y el carácter

Desde el punto de vista psicológico, Mercurio tiene una importancia primordial, ya que gobierna el aspecto intelectual o racional, que es lo propio del ser humano, por oposición al aspecto animal e instintivo, que es regido por la Luna o por Marte. Según la fuerza y la posición de estos factores se podrá determinar si es la razón o el instinto lo que predomina en el individuo.

Habrá que tener en cuenta lo siguiente:

  • Si Mercurio está situado a una cierta distancia del Sol o si está combusto (a menos de 3º)
  • Si es oriental u occidental por relación al Sol. Cuando Mercurio está en una longitud menor que la longitud solar en un mismo signo, es oriental, y en este caso se dice que la razón guía los actos del individuo; si es occidental, se produce el efecto contrario.
  • Hay que verificar el movimiento de Mercurio; cuando su movimiento es rápido y directo, el mental es, evidentemente, más vivo y comprensivo que cuando este planeta tiene un movimiento lento, está estacionario o es retrógrado.
  • Hay que observar también su posición por relación a los ángulos.
  • Para determinar el tipo de intelecto y su modo de actuar, habrá que interpretar según la posición zodiacal de Mercurio y según la fuerza, la importancia y la variedad de sus aspectos. Habrá que examinar la relación entre Mercurio y la Luna, ya que determina la apertura intelectual en particular {especialmente la conjunción); cuando estos dos planetas no forman entre ellos ningún aspecto, la asimilación o la apertura intelectual es menor.
  • Para interpretar la mentalidad, habrá que tener en cuenta, junto con Mercurio, el signo ascendente (los mejores signos son los signos de Mercurio y los signos de aire: Géminis, Libra, Acuario y Virgo).
  • A continuación hay que estudiar los planetas en Casa III y IX así como los signos en las cúspides de estas Casas y sus regentes completarán los datos referentes a la composición del espíritu reflexivo.
  • La debilidad del juicio y la propensión a los errores, está indicada si Mercurio es débil, tiene pocos aspectos y no está relacionado con la Luna, si está situado en Tauro o en Piscis; si está afligido por Júpiter; si Tauro o Piscis ocupan el Ascendente y al mismo tiempo, Mercurio es débil; si la Luna y Marte están en elevación y Mercurio debajo del horizonte y con un papel secundario (predominancia del instinto sobre la razón).
  • Mercurio en Casa III en un signo de Saturno y al mismo tiempo la Luna situada en Géminis o Virgo, otorga inteligencia, aptitud para las matemáticas y las ciencias físicas.
  • Si Mercurio está bien aspectado en el signo de Acuario y en las Casas I, III, IX o X, indica una inteligencia excelente, apta para el estudio de amplios problemas y de todos los sistemas.
  • Mercurio en el Ascendente, sobre todo en Aries, Géminis, Virgo, Libra o Sagitario, otorga un espíritu vivo, ingenioso, elocuente, amante de las ciencias y las artes, con posibilidad de éxito en su práctica.
  • Mercurio en Tauro, incluso en el Ascendente o angular, no es muy favorable y a menudo es lo propio de un espíritu simple e inculto (buenos aspectos pueden mejorar esta posición).
  • Mercurio en un signo de Marte, retrógrado y mal aspectado por maléficos (Marte, Saturno…), hace al individuo demasiado vivo, astuto, ambicioso, luchador y difícil de gobernar.
  • Mercurio, bien aspectado en Casa IX indica que el individuo es un autodidacta.
  • Mercurio en Piscis, angular y afligido por Marte o el Sol, y asimismo la Luna afligida por Saturno en un ángulo, indica idiotez, fanatismo e incoherencia.
  • Cuando Saturno está en el ascendente en signo de aire y bien aspectado con Mercurio, el individuo es un sabio en potencia, un hombre de ciencia o filósofo, alguien que adquiere sus conocimientos mediante el estudio de las obras de los grandes maestros de las lenguas modernas o antiguas.
  • Cuando Mercurio está conjunto a Venus en signo de aire en el Ascendente y al mismo tiempo en trígono con Júpiter situado en IX, el individuo tiene posibilidades de convertirse en un profesor o un crítico famoso.
  • Mercurio conjunto a Marte o situado en un signo de Marte, da una tendencia a la exageración y a menudo hace alterar la verdad. La propensión a mentir también se verifica cuando la Luna se separa de Marte y no se relaciona con Mercurio.
  • Cuando Mercurio no está relacionado con la Luna y estos dos planetas están afligidos por Urano o Neptuno, es un signo de incongruencia. Estas posiciones también pueden producir una especie de genio, algún don particular y poderes psíquicos fuera de lo común (clarividencia p.e.).

Estas son algunas indicaciones para interpretar el carácter en una carta astral.

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Las cartas astrales de empresas

Las cartas astrales de empresas, sociedades, tiendas, industrias y administraciones.

Cuando nos enfrentamos a la tarea de considerar las posibles influencias que puede recibir la constitución de una empresa o sociedad basadas en la lectura de la carta astral, tenemos que considerar las siguientes características y significados de los planetas y las casas. Una vez estudiados y puestos en situación la interpretación se lleva a cabo como si de una carta astral personal se tratase. A grandes rasgos estos son los significados de planetas y casas en estos temas:

a) Planetas: lo que representan

EL SOL: los directores. El éxito. El crédito social. La organización. Las posibilidades de evolución. El apoyo oficial. El oro.

LA LUNA: el público. Los cambios. Las fluctuaciones. Los subordinados. La popularidad. La clientela. Los líquidos.

MERCURIO: los asuntos comerciales. Los trueques. Los intermediarios. La publicidad. Los despachos y empleados administrativos. Los agentes. La correspondencia comercial. Los medios de comunicación. Correos, el teléfono, los medios de transporte.

VENUS: las ganancias fáciles. El lujo. El favor de la clientela femenina. Los modales.

MARTE: la actividad. Las iniciativas, transformaciones o destrucciones. El dinamismo. La metalurgia. Los incendios. Las máquinas. Las luchas, las peleas, los conflictos. Las rivalidades. Las empresas rápidas y atrevidas. La industria.

JÚPITER: la suerte, las ganancias abundantes. El comercio al por mayor. La exportación y la importación. Los procesos. Las protecciones. La legalidad. Las ceremonias, el decoro. La prosperidad. Los miembros honoríficos. Los administradores. La expansión en general. Las especulaciones.

SATURNO: el método, la rutina, la costumbre, las obras de larga duración. Las restricciones, los retrasos, la mala suerte. Los terrenos. Las relaciones políticas. Los consejeros. La estabilidad. La ruina. La administración rígida. Las reglas fijas.

URANO: las innovaciones, los inventos. La mecánica, los aparatos, los motores. La electricidad. La cooperación. El progreso. Las creaciones, los cambios repentinos. Los imprevistos. Las rupturas. Las huelgas. Las revueltas.

NEPTUNO: los trust. El ideal. Los grandes cambios. Las cosas marítimas e hidráulicas. Las complicaciones. Las intrigas. Las cosas insidiosas. Los artificios. El fraude. La estafa. La falsedad. La traición. La desorganización. La anarquía. Las ilusiones. Las cosas ocultas. Los abusos de confianza. El desorden. Las grandes fortunas ganadas con demasiada facilidad. Todo lo que es excesivamente caro.

PLUTON: influencia similar a la de Marte y Urano, con menor intensidad.

b) Casas: lo que significan

PRIMERA CASA: la sociedad en cuestión, su naturaleza, su origen, su forma. El lugar donde el director dirige. El intendente, el propietario del inmueble. El gestor. El empresario. Los textos referentes a los planes y proyectos.

SEGUNDA CASA: el capital. Los beneficios y pérdidas. Los beneficios brutos. Las ganancias y gastos. El jefe demostrador. El director de los servicios bursátiles.

TERCERA CASA: los servicios comerciales. Los despachos. Los empleados administrativos. Los agentes. La correspondencia. La publicidad. La representación. Los transportes. El teléfono. Las tiendas. El jefe del personal obrero. El contramaestre. El director de fábrica. El jefe del equipo de conservación y de higiene.

CUARTA CASA: la base o la fundación de la sociedad. Los inmuebles o terrenos de la sociedad. La sede social. Las propiedades inmobiliarias. Las letras, el envío de dinero. La contabilidad. Los salarios de los empleados. Los gastos de despacho. Las comisiones de los agentes y representantes. Los gastos de publicidad. La cultura.

QUINTA CASA: las acciones y dividendos. Las empresas. Los gastos generales de mantenimiento de los locales. Los gastos de alquiler, de arrendamiento de inmuebles. El valor de la instalación global. La parte del fundador. El aprendizaje. Las demostraciones. Los papeles. Los impresos comerciales. Las ferias, los demostradores. El servicio bursátil.

El que dirige las reformas y transformaciones. El lugar donde está el capital.

SEXTA CASA: el personal subalterno, sobre todo los obreros. La mano de obra.

Los talleres, las fábricas. EL material. Las máquinas. Los defectos de la Sociedad. La vigilancia. (Las huelgas y actos de sabotaje.) Los gastos de las empresas. El valor de las acciones. Las sucursales. El servicio médico y sanitario. La limpieza y la conservación. Los cambios de dirección, desplazamiento de la sede social.

Los arrendamientos de inmuebles. Los jefes de servicios comerciales con el extranjero. Los consejeros jurídicos. El que dirige las expediciones al extranjero. La cría de pequeños animales domésticos.

SÉPTIMA CASA: la concurrencia. Los contratos. Las fusiones. Los procesos. Los conflictos. Los salarios de los empleados. Los gastos de mano de obra. Los gastos de compra y conservación del material y de los talleres y fábricas. Los textos referentes a las empresas. Las escrituras, las administraciones o el Consejo de Administración.

OCTAVA CASA: las tasas. El control de los Bancos. La mortandad. Las reformas. La reorganización. Las ganancias por fusiones. El servicio fiscal. Las pérdidas por procesos y las que son ocasionadas por la competencia.

El beneficio de los contratos. Las hipotecas.

El transporte de la mano de obra y el material. Los anexos de taller.

Los que dirigen los planos y proyectos. Las reparaciones. El material del despacho, las máquinas del despacho. Máquinas de escribir y de calcular.

NOVENA CASA:  la expansión comercial. La exportación y la importación. El comercio al por mayor y con el extranjero. El código, los estatutos y los reglamentos. Lo que cuestan las reformas y transformaciones. Los textos de los acuerdos o contratos. Los almacenes para guardar el material.

DECIMA CASA: la dirección. La organización. Los actos. El crédito social de la sociedad. Los beneficios de la exportación o del comercio con el extranjero. Los papeles referentes a las tasas. Los textos de reformas. Los avisos de transformación. Los archivos. Los derechos de entrada. Los gastos de aduana. La sala del consejo.

ONCEA VA CASA: los planes y proyectos. La clientela. Los beneficios de la explotación. Los apoyos y protecciones. El sueldo del director.

La publicidad para el extranjero. Los conocimientos y papeles de transporte internacional. El tesorero.

El local donde se efectúan las reparaciones o transformaciones.

DOCEAVA CASA: los vicios, reveses, pruebas, limitaciones, fracasos diversos. Todo lo que perjudica y destruye poco a poco a la sociedad. Las complicaciones. El presupuesto que sirve para los planes y proyectos. Los créditos o anticipos económicos. Las deudas. La correspondencia del director. Los viajes cortos del director. Los papeles de la dirección. El jefe del despacho. El jefe contable. El jefe publicitario. El director del servicio comercial.

El que dirige los transportes y expediciones (en el país). La crianza del ganado o de animales grandes.

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El Ascendente en la carta astral

Ascendente en la carta astral

Ascendente y Carta Astral

Junto con el Sol y la Luna, el Ascendente forma una importante trilogía a la hora de interpretar un tema natal. A la dualidad Sol-Luna, que representa en nuestra personalidad el contraste entre lo maduro/lo inmaduro, lo consciente/lo inconsciente, la voluntad/los caprichos, la razón/la imaginación, la conciencia de sí mismo/la conciencia o sensibilidad hacia los demás, etc., a todo ello hemos de añadir un tercer elemento importante a la hora de calcular cuales son los pilares básicos de la personalidad del nativo.

Este tercer elemento es el Ascendente. Técnicamente representa el punto de la bóveda celeste que empezaba a asomar por el Este  en el momento de que se trata la Carta (en este caso, tu nacimiento). Todos los días, al amanecer, el Sol aparece en la línea del horizonte asomando por el Este. Pues bien, debido el movimiento de rotación de la Tierra sobre sí misma que se realiza en 24 horas, cada dos horas un signo zodiacal aparece o “asciende” por el horizonte del Este, mientras que otro (el opuesto a 180 grados) se oculta o desaparece por el horizonte en el Oeste. Por ello, el Ascendente (que depende de la hora y lugar de nacimiento) es un punto de la Carta muy móvil, que cambia a razón de un grado cada cuatro minutos de tiempo (o sea, un signo zodiacal -treinta grados- cada dos horas de tiempo).

El Ascendente es pues de vital importancia, pues determina donde empieza la Casa 1 y la posterior clasificación de la Carta Astral en 12 Casas o Sectores de la vida, que no olvidemos estarán ocupados por los planetas, cada uno con su energía y vibración peculiar, y que determinarán lo favorables o desfavorables que pueden ser los acontecimientos de nuestra vida terrestre.

A nivel interpretativo, el Ascendente representa al nativo en sí, su cuerpo físico, su vitalidad y energía corporal, el estado de salud general y la predisposición para enfermedades determinadas. También se asocia con las inclinaciones instintivas, morales e intelectuales del nativo, así como con la forma con que tiende a empezar las cosas.

Psicológicamente, el Ascendente representa la imagen externa de la persona, es decir, su carácter ante los demás. Es como una especie de “máscara” de autoprotección que todo el mundo suele utilizar para relacionarse en el “teatro” de la vida. Es nuestra “fachada”, lo primero que suelen percibir los demás de nosotros. Indudablemente, es lógica e importante la función del Ascendente, dado que la verdadera personalidad interior del nativo, determinada más bien por el Sol, la Luna y otros factores, puede resultar muy compleja o conflictiva a la hora de manifestarse externamente.

La Casa donde empieza el Ascendente, la Casa 1, es la llamada Casa del “Yo”, y es ahí en donde el nativo tiende a actuar más egocéntricamente por sí mismo y para sí mismo. Cualquier planeta ubicado cerca del Ascendente o en la propia Casa 1 tenderá a modificar grandemente los significados y tendencias arriba citados acerca del Ascendente, o de la propia Casa 1.

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Plutón en la carta astral

Plutón en la carta astral

Plutón en la carta astral

Plutón representa los “vacíos” que tienen las cosas, la carencia, la falta, lo invisible. Es el ansia de saber, de desvelar lo oculto de las cosas. Realiza un trabajo interior profundo de dragado y puede llegar a someter a la persona a presiones enormes, muchas veces autoreprimidas. Aquel sector de la Carta en donde actúe Plutón es donde más fácilmente notará el nativo algún vacío, alguna insatisfacción, algo que quiere y no puede llegar nunca a tener, también algo que tiene y desaparece misteriosamente.
Se asocia con lo secreto, lo subterráneo, el deseo de poder, la autarquía, los instintos destructivos y todo lo que sea ilegal. A nivel físico representa los agujeros “excretores” del individuo. Psicológicamente, se asocia positivamente con la capacidad de autoregeneración, es decir la de aprender de nuestros propios errores. También con el instinto ecologista de sentirse “uno” con el resto de la naturaleza.

 

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Neptuno en la carta astral

neptuno en la carta astralAl contrario que Urano, Neptuno representa el sentido de lo colectivo prevaleciendo por encima de la individualidad, el deseo de sentirse “nosotros” (por ejemplo: el socialismo, el cristianismo, etc.). Representa la inspiración, el idealismo, las imágenes surreales, los sueños. Se asocia con la tendencia al “escapismo”, al huir de la realidad o a pintarla de color de rosa.
Representa el sentido de la evasión, el evitar enfrentarse a los hechos, a la realidad de la situación. Tiene también mucho que ver con la ambigüedad, los estados de duda, de no saber que hacer, de querer estar “con Dios y con el Diablo” al mismo tiempo. Su efecto más típico es el de actuar como “disolvente”, el de poner barreras nubosas a nuestras ideas o criterios, pudiendo por ello ser instrumento de confusiones, malentendidos y complicaciones.
Es el planeta del descontento divino, no hay fronteras ni metas que le satisfagan, Se asocia con las drogas y alucinógenos, los estados alterados de la conciencia, pero también, en su lado más positivo, con la experiencia mística y la religiosidad profunda. Es el planeta de los caprichos (junto con la Luna), y también se le atribuye notable influencia en la predisposición hacia la música y las artes en general.

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Ofiuco (Ophiuchus) ¿nuevo signo o desconocimiento de la astrología?

Cada cierto tiempo escuchamos en las noticias críticas a la astrología, y en su mayoría, los astrónomos y los físicos no saben nada acerca de la astrología.

Una de ellas, que viene apareciendo estas últimas dos décadas, y que junto a periodistas ociosos, algún astrónomo desinformado e incluso, y sorprendentemente, algún astrólogo, ha reavivado la información (ya conocida por los griegos hace más de 2000 años) de que existe una nueva constelación a la que se llama Ofiuco, y por tanto un nuevo signo.

Hemos recibido muchas consultas al respecto, al igual que hace diez años cuando apareció también en la prensa escrita la información sobre la constelación de Ofiuco. Es por este motivo que publico el siguiente artículo: para aclarar todo este malentendido generado alrededor de esta constelación y para contestar a la sugerencia de algunos que hablan de incluir un nuevo signo, el número 13, entre los signos hasta la fecha utilizados en la práctica de la astrología.

Empezaré aclarando el concepto de constelación, no olvidemos que es una apariencia subjetiva sin ninguna realidad física, ya que suele entenderse erróneamente. Una constelación, es una agrupación de estrellas, cuya posición en el cielo nocturno, en apariencia, resulta tan próxima que las civilizaciones antiguas decidieron relacionarlas mediante trazos imaginarios, creando siluetas sobre la esfera celeste.

Las estrellas que forman una constelación no están localmente asociadas. De hecho hay muchas que se encuentran a cientos de años luz unas de otras. Además, estas agrupaciones son totalmente arbitrarias, ya que distintas culturas han ideado constelaciones diferentes, incluso asociando las mismas estrellas.

Como he comentado, nuestros antepasados observaron que algunas de estas agrupaciones, las constelaciones, se incluían en un gran círculo sobre dicha esfera celeste (formado por la trayectoria aparente del Sol en el transcurso de un año alrededor de la Tierra), a este círculo se le llama eclíptica.

De esta forma, la eclíptica corta no 12 o 13 sino 14 catorce constelaciones, de tamaños muy desiguales, sobre la esfera celeste: Piscis, la Ballena, Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Ophiuchus (constelación que se encuentra situada en el ecuador celeste muy próxima al núcleo de la Vía Láctea y en la zona opuesta a Orión; se halla a unos 10º al norte del ecuador galáctico, y podemos observar en ella gran cantidad de estrellas y cúmulos estelares), Sagitario, Capricornio y Acuario.

Como los astrónomos desconocen el funcionamiento de la astrología, que más adelante explicaré para despejar cualquier tipo de duda, critican a ésta argumentando que no retiene más que doce de entre las 13 constelaciones posibles para poder presentar los doce signos, todos de un tamaño igual a 30°; veremos cómo este argumento no es válido. Tengo que decir que también ellos se equivocan, porque son 14 las constelaciones que “tocan” la elíptica, como antes he mencionado.

De esta forma “interesada”, conjuntamente con quienes no entienden lo que es la astrología tropical u occidental, lanzan ideas y argumentos inválidos, como el de que ahora tenemos que incorporar un nuevo signo al estudio de la astrología: Ofiuco. La eclíptica, la línea donde se mueven el Sol y los planetas, cruza la constelación de Ofiuco por el sur durante la primera quincena de diciembre y es observable durante los meses de Abril a Octubre en ambos hemisferios sin dificultad. Este es el argumento que presentan para que incorporemos a Ofiuco al estudio astrológico.

Otro de los argumentos que utilizan para criticar a la astrología es que la situación actual de las constelaciones no coincide con los signos zodiacales. Esta afirmación es verdadera en un sentido determinado. Pero se basa en hipótesis erróneas que desconocen la esencia y la historia de la astrología, y por lo tanto no logran alcanzar su objetivo.

Los que argumentan en contra de la astrología de esa manera podrían informarse un poco más. Su competencia sobre el conocimiento de la astrología es nula y se permiten criticar sin un mínimo conocimiento sobre la materia. Hablan en los medios de comunicación sobre algo que nunca han estudiado.

Como comentaba indican que las constelaciones reales han estado cambiando en relación con los signos astrológicos en casi un mes en el curso de los últimos 2000 años. Se explica con la precesión de los llamados equinoccios y afirman que los astrólogos suprimieron una constelación (la número 13), el portador de la serpiente (Ofiuco), a pesar del hecho de que el Sol pasa cada año a través de esta constelación.

Incluso esta crítica, como he comentado, resulta incompleta y presenta cierta falta de rigor, ya que por el mismo motivo habría que incluir a la constelación de la ballena (Cetus). La eclíptica pasa muy cerca del límite de Cetus, por lo que planetas y asteroides pueden encontrarse en esta constelación durante breves períodos.

Precesión de los equinoccios y astrología India

En ocasiones ofrecen como ejemplo de este punto (la no coincidencia constelación-signo) a la astrología India (llamada sideral en occidente). Nada tiene que ver con la astrología occidental o tropical.

Para entender esta práctica de los astrólogos indios (India), hay que saber que como consecuencia de uno de los movimientos del eje de la rotación terrestre, denominado precesión de los equinoccios, los signos del zodíaco se deslizan lentamente a lo largo del círculo de la eclíptica en el sentido contrario en relación a las constelaciones del zodíaco, realizando una vuelta completa cada 25750 años.

Este lento movimiento hace que los signos zodiacales no correspondan desde hace mucho a las constelaciones que se les han asociado. Por ejemplo, el Sol no se encuentra delante de la constelación de Aries hacia el fin de marzo, sino delante de Piscis, no lejos del límite con Acuario, cerca del lugar donde está localizado actualmente el Punto Vernal, situación del Sol en el momento del equinoccio de primavera (en marzo).

Algunos astrólogos y la mayoría de astrólogos indios (India), practican este tipo de astrología, llamada sideral, que se opone a la astrología clásica, tropical, y que considera las constelaciones del zodíaco y no a los signos astrológicos. Por lo tanto las estaciones no corresponden a la posición del Sol…

Repito, NADA tiene que ver este tipo de astrología con la occidental o tropical. Además, la astrología India basa casi el total de su trabajo en los ciclos lunares y la relación entre planetas (los aspectos) contiene diferencias importantes con la occidental.

Desde este momento empieza a quedar claro que la astrología occidental se basa en las estaciones y no en las constelaciones. Por lo tanto nunca debe equipararse a los signos solares con las constelaciones (de estrellas fijas).

Ptolomeo era plenamente consciente de la precesión

En el siglo II dC el astrólogo y astrónomo Ptolomeo era plenamente consciente de la precesión y las cuestiones antes mencionadas. Conocía que los puntos equinocciales fueron cambiando poco a poco en las relaciones con las constelaciones de estrellas – cerca de 1 ° en el curso de una vida humana de 72 años (Ptolomeo, Almagesto VII.2.f). Sin embargo, decidió renunciar a las constelaciones de estrellas y utilizó 0 ° de Aries en el punto equinoccial de primavera (Ptolomeo, Tetrabiblos 1.10f).

¿Por qué? Lo hizo en los dictámenes que las constelaciones reales de las estrellas fijas no eran pertinentes para la astrología, que los signos solares deben fijarse en los puntos cardinales de la trayectoria anual del Sol. Aries comienza en el equinoccio de primavera, Cáncer en el solsticio de verano, Libra en el equinoccio de otoño y Capricornio en el solsticio de invierno.

La decisión de Ptolomeo era lógica, porque los astrólogos siempre habían considerado los signos solares relacionados con las estaciones. En la antigua Mesopotamia, alrededor del año 2000 A.C., la aparición de las estrellas pertenecientes a Libra inmediatamente antes del amanecer indicaban el equinoccio de otoño (como se documenta por un texto cuneiforme Mul.apin me iii 1-2).

1000 años más tarde, cuando esta regla no funcionaba más por el cambio de la precesión de los equinoccios, el comienzo del otoño se redefinió como la entrada del Sol en Libra.

Signos solares versus constelaciones de estrellas fijas

La astrología moderna se ha mantenido fiel a esta tradición. No tiene en cuenta las constelaciones de las estrellas fijas, el zodiaco se divide en correspondencia con los puntos cardinales de las estaciones. Las constelaciones de estrellas reales en el cielo son astrológicamente irrelevantes y además sigamos recordando que incluso las constelaciones son apreciaciones subjetivas sin ninguna realidad física.

Nunca deben equipararse los signos solares (signos del zodíaco) con constelaciones de estrellas fijas. Las constelaciones de estrellas fijas son las configuraciones de las estrellas visibles en el cielo, los signos solares sin embargo, no pueden verse en el cielo. Son divisiones matemáticas de la trayectoria anual del Sol en el cielo, de forma precisa corresponden a 30° para cada una de las 12 partes.

Si los astrónomos afirman que la astrología no puede ser verdad porque no utiliza las constelaciones de estrellas actuales, lo dicen bajo la creencia errónea de que los astrólogos han olvidado qué son y de dónde aparecen las constelaciones de estrellas fijas. De hecho, todos los astrólogos saben que son diferentes de los signos del zodiaco astrológico.

La verdad histórica, que algunos se preocupan de ocultar con falsedades, radica en el hecho de que las constelaciones de estrellas fijas recibieron sus nombres de las estaciones y del ritmo anual del movimiento del Sol y no al revés. Dónde se encuentren hoy en día las constelaciones en el cielo es simplemente irrelevante. La astrología sólo está interesada en los signos del sol, sobre la base de las estaciones.

Por lo tanto, ¿qué hay de Ofiuco, el portador de la serpiente? Debido a que este es solamente una constelación de estrellas fijas, no tiene importancia astrológica. El Sol pasa hoy en día a través de él entre el 29 de noviembre y 17 de diciembre, que cae en el signo astrológico de Sagitario.

Me permito reproducir íntegramente un interesante artículo sobre el origen de los signos del zodíaco que aporta mayor claridad y un argumento que refuerza el argumento previo. 

Para concluir diré por tanto que la idea no es nueva, es un asunto que viene reapareciendo desde hace años. Se trata sólo de algunos astrónomos hablando de cosas que realmente no conocen.

Las constelaciones no forman parte de la astrología clásica, que se basa en las estaciones. Cada temporada, cada estación, se divide en tres signos y hay 4 temporadas: se obtienen 12 signos. La astrología occidental se basa en las estaciones no en las estrellas. Así que hay 12 signos que corresponden a los meses y el primer signo comienza el primer día de la primavera. Ptolomeo lo establece de esta manera al dar cuenta de la precesión de los equinoccios. Curiosamente investigaciones científicas recientes muestran que el estado de ánimo y el reloj biológico dependen de la temporada en que se nace. Considero que se trata de una moda pasajera que no resistirá el paso del tiempo.

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